¿Qué es?

El hecho de tener una idea, emprender mediante una startup, y convertirla en un producto perfecto que hará del mundo un lugar mejor, hoy en día, es el sueño de muchos amantes de la tecnología. Este ideal romántico está muy alejado de la realidad, ya que una startup es una institución humana diseñada para crear un nuevo producto o servicio bajo condiciones de incertidumbre extrema.

Esta incertidumbre, viene dada por la falta de conocimiento sobre si el producto será bien acogido, si habrá que cambiar el enfoque, si los inversores seguirán aportando dinero para el desarrollo de la idea, etc. Y es por esto que una startup no se puede gestionar con los mismos métodos y estándares que utilizan las empresas consolidadas, debido a que no parten de los mismos principios y, además, se tiene distinta perspectiva sobre el éxito y el fracaso de un producto.

Con esta idea Eric Ries en su libro propone el Método Lean Startup, que consiste en un conjunto de prácticas pensadas para ayudar a los emprendedores a incrementar las posibilidades de crear una startup con éxito. No es una fórmula matemática infalible, sino una filosofía empresarial.

¿En qué consiste?

Uno de los errores más comunes de los emprendedores poco informados al poner en marcha una idea, es dar por validas una serie de asunciones sobre el producto y lanzarse directamente a su desarrollo utilizando los métodos y estándares tradicionales. Con una gran probabilidad, estas empresas se auto-condenan al fracaso. No es de extrañar, que después de la creación y promoción de un producto “perfecto”, este no cuaje en el mercado, obligando a la empresa a cambiar de enfoque y desechar una gran cantidad de esfuerzo, habiendo malgastado el dinero de los inversores. Esto se habrá debido principalmente a asumir como válidas una hipótesis que no lo eran.

Para evitar este problema de despilfarro de recursos, y acelerar la creación de startup exitosas,  el Método Lean Startup propone un proceso cíclico basado en tres pasos: crear, medir y aprender. En el cual se parte de la formulación de una hipótesis, se crea un prototipo que permita comprobarla, se prueba con usuarios para obtener resultados que se miden para obtener conclusiones y, por último, se aprende de las conclusiones que indican si se ha de continuar, o no, por ese camino.

Paso 1: Crear

La principal estrategia que debe seguir una startup es contribuir a descubrir que preguntas hacerse, y conseguir así las llamadas hipótesis de creación de valor, e hipótesis de creación de conocimiento.

Todo plan de negocio comienza con un conjunto de asunciones, traza una estrategia que asume esas asunciones y prosigue para mostrar cómo alcanzar la visión de la empresa. Como no se ha demostrado que esas hipótesis sean ciertas, a menudo pueden resultar erróneas y conducir al fracaso.

Para evitar esto, el primer objetivo de la startup es probar esas asunciones lo más rápido posible. En las primeras etapas, como es normal, no hay datos suficientes para hacer una conjetura sólida. Por eso, se debe “salir a la calle” para conseguir estos datos.

Con el fin de confirmar estas hipótesis, se debe crear el Prototipo Mínimo Viable que permita probarlas y recabar información. De esta forma podremos tener contacto directo con posibles consumidores, encontrar a nuestro consumidor arquetipo y hacer investigaciones de mercado.

El objetivo del PMV es empezar el proceso de aprendizaje, no acabarlo. Hay que intentar alejarse de ideas técnicas complejas e implementar solo lo justo para nuestro objetivo, sin que tampoco sea el prototipo más pequeño que se pueda imaginar. Cualquier trabajo adicional del requerido para empezar a aprender es innecesario.

Paso 2: Medir

La contabilidad estándar no sirve para evaluar a los emprendedores, y necesitamos un enfoque para saber si estamos progresando. Este sistema es la contabilidad de la innovación que consta de tres etapas:

  1. Establecer el punto de partida: Un PMV permite a una startup obtener datos reales sobre el punto actual en el que se encuentra la empresa. Esto es valioso para el aprendizaje sobre los consumidores, y sus reacciones al producto incluso aunque empiece con resultados extremadamente malos. Cuando se escoge entre muchas asunciones de un plan de negocio, es mejor probar primero las más arriesgadas.
  2. Poner el motor a punto: Con los datos del punto de partida recogidos en el paso anterior, la startup debe proponer iniciativas con el objetivo de mejorar alguno de los factores clave de su modelo de crecimiento que acerque al producto a la visión ideal. Para demostrar el aprendizaje validado, estas iniciativas deberían mejorar realmente esos factores clave, si no lo hace, habrán fracasado.
  3. Pivotar o Preservar: Con el tiempo la cifras de del modelo se asemejarán a la idea del plan de negocio, pero si la startup fracasa, verá que el ideal se aleja cada vez más. En este punto hay que decidir si la startup realmente progresa y hay que preservar, o si por el contrario es el momento de pivotar.

A la hora de medir si estos cambios han tenido un efecto positivo o no, hay que elegir cuidadosamente los indicadores adecuados para no caer en una falsa ilusión de crecimiento.

Paso 3: Aprender

Llegados a este punto, ya sabremos si hemos hecho progresos suficientes para creer en nuestra estrategia inicial o, si por el contrario, debemos hacer un cambio importante. A este cambio se le denomina pivote: una corrección estructurada diseñada para probar una nueva hipótesis básica sobre el producto, la estrategia y el motor de crecimiento.

Existe un gran catálogo de pivotes, que pueden ser, por ejemplo: de segmento de consumidor, de arquitectura de negocio, de motor del crecimiento, de canal, de tecnología, etc.

Los pivotes son un movimiento que requiere coraje, ya que muchos emprendedores tienen miedo al fracaso, pero pueden ser el impulso necesario para llevar a cabo un negocio sostenible. Hay que evitar pensar que las estrategias de algunas startup exitosas también funcionaran en nuestro caso y por tanto no debamos pivotar. Siempre debemos experimentar por nosotros mismos.

Conclusión

En este libro Eric Ries nos presenta una metodología para emprender de forma inteligente, con el fin de conseguir avanzar lo máximo en nuestro emprendimiento sin malgastar esfuerzos o recursos. Sin embargo no es una fórmula mágica para crear empresas, y tan solo aporta indicios de cómo se debería aplicar, sin ser de forma precisa. El éxito de cada proyecto, entre otros muchos factores, dependerá de cómo los empredendores apliquen estas guías.